sábado, 28 de abril de 2012

Sí pudiera mirarte.

Si pudiera mirarte,

Si pudiera mirarte fijamente,
como el sol mira a la luna.

Que detalles ocultos saltarían a mi vista,
que detalles relegados al silencio notaría.

vería aquellos surcos,
que antes tu piel no tenia.
Notaría el cansancio de esos ojos,
por tantas noches en vela,
(nuestras noches)

Si pudiera mirarte fijamente,
grabarte en mi memoria,
como una imagen,
una fotografía,

Notaría tu sonrisa, más brillante,
tus ojos castaños,
la finura de tus labios,
la blancura de tus dientes,
si pudiera mirarte,
vería, lo que con el día a día no veo.

Resaltaría, el largo de tu pelo,
esos bucles que se forman,
o ese mechón rebelde que
se resiste a seguir al resto,
aquel anarquista cabello,
que te da, ese, no sé que,
característico.

Vería, que ya no me vez igual,
que tu cara, ya no es feliz,
vería que las preocupaciones,
surcan tu rostro.

Vería tal vez.
que ya no me amas,
vería que ya no me extrañas.

Vería que tus besos se regalan a otro.
que la calidez de tu cuerpo,
no me pertenece.

Ciego fui, para no ver.
ciego soy, por lo que veo
y no comprendo.



Ebrio

Un nudo se aprieta en la garganta,
he vuelto a soñar con ella,
no de noche, ¡no!
de día, créalo usted, señor lector,
de día,

nuevamente su aroma me envuelve,
y me relaja,
desearía soñarte de nuevo,
para siempre.
arrancar ese aroma de tu cuerpo.
con cada bocanada que respiro,
pero lo exhalo, aroma maldito.

cuán maldito, y adorable.
cuerpo mío,
¿también la extrañas?

¿también anhelas sus secretos?

¿cómo soñarte?
¿cómo tener ese sueño?
un día, un minuto,
un segundo más.

maldito corazón antojadizo.
ciego de lujuria,
caigo en tus brazos,
me embriago de ti.
¡OH, placer mundano!,
quiero saciarme de ti,
emborracharme en tus besos
y tu sexo.

despierto extasiado,
¿despierto, realmente?
no lo se, ni me importa,
por que aún estoy ebrio,
lleno de ti,
de tu aroma.

lunes, 6 de febrero de 2012

Clamor funerario.

Clamor funerario,
Eco de voces danzantes,
Acompasadas en olvido,
Así se alejan, los pasos,
Ecos lejano de los que fueron tuyos,
Eclipsados por el sonido
De la marcha funesta.

Allí tu cuerpo,
Antes lozano
Yace dormido en sueño perpetuo
¡Ay de mi! señores.
¡Ay de mí!
¿Por que te vas tan joven?
Por que nos dejas huérfanos de tu cariño,
Abuelo mío, más padre que abuelo;
Más amigo que padre,
Tu rostro yace en silencio,
Por arrugas surcado.

No es despedida esta que damos,
Mientras los gusanos esperan devorar tu carne.

Ay de mí que te dejo durmiendo,
Ríos eternos naceran de los deudos ojos.
Diez veces te llorará la muerte,
y serás el clamor de los hijos
que aguardan.


Con dolor nacemos y
Al morir dolor dejamos,
Quien podrá consolarte, amigo.
Que yaces dormido en sueño perpetuo.

Así mismo, moriremos nosotros.
Y algún día encontraremos el frío,
Que te entumece.

Sombras borrosas proyecta tu cuerpo.
Y así, sin quererlo,
Sin desearlo, depositamos
Tu cadáver en las entrañas de la tierra.
Fauces voraces te aguardan.

Al César lo que es del César,
Y a la tierra tus restos marchitos.

viernes, 6 de enero de 2012

Velero.

... Es que me cuesta entenderte...
Más de una vez, por no decir muchas,
esas palabras salieron de tu boca,
voraces, ansiosas,  esperando una reacción de mi parte.

Pero que puedo decirte,
Si también me cuesta entenderme.
Momentos más, momentos menos,
soy un camaleón del sentimiento;

Para explicarlo,
una metáfora, simple,
Mi corazón es un velero,
que se deja mecer,
por la desidia del viento antojadizo,
un día calma ora tormenta,
Es un tumultuoso mar el que te mese:
Arrebolado velero,
es mi corazón.

Sin embargo,
comprendo, en la inexactitud de emociones,
que nublan mi mente,
Te veo,
no diré, que en ocasiones, desearía
arrojarte de un barranco,
pero me detengo, y pienso.
la ley me lo impide.
No es muy honroso que un poeta,
cause un tragedia en pos de su locura,
pero aún mas importante motivo
es el que se esconde en este pecho,
te adoro,
te quiero,
no diré que a veces,
también te odio;
¿Pero cómo odiarte?
¿Cómo odiar esos ojos
que desarman?,
cómo decir que no,
Cuando solo deseo abrazarte.

Eso es, así flaquea la voluntad del poeta.
Así, mi alma libre, se domina,
Se sustenta en tu cariño,
locura.
En la pasión, que me enciende y me domina.
Y me convierte en un esclavo de tus besos.

Entiéndase, el amor también domina a las bestias.

jueves, 5 de enero de 2012

Sucede!

Suele suceder,
las redundancias de palabras
esas cosas que se agolpan en tu garganta
y se atoran allí,
de forma que parece una eternidad,
una eternidad rebundante,
de redundancia,
y podría estar repitiendo lo mismo
(nótese también es redundante)
en forma infinita,
o hasta que mis cuerdas vocales,
mueran o se desgasten al punto
de quedar totalmente mudo.

y mi mente se pregunta,
se resiente.
Hasta cuando durará el suplicio,
de tenerte en mi garganta, vomítala para mí,
para el mundo,

Arrójala de tu espacio, lengua mía.
(Como Silvestre a Piolín, escúpelo lindo gatito)

y de nuevo, me pregunto, de nuevo.
Qué será;  ¿Qué tengo?

¿Qué impide que pueda expresarme con
la naturalidad necesaria?,
con la fluidez que escribo estas líneas,
con la rapidez que mis dedos,
maltratan estas teclas.

Así es necesario.
Sentirte...
también a ti,
dueña de mis palabras,
señora de mi mudez,
sueño recurrente,
inconcluso todavía,

¡Cuando terminará la historia de mi vida!,
la misma que se repite,
muere y vuelve a comenzar,
No es necesario adornarte,
llenarte de halagos,
como la novia, que se apronta a
desposarse.

No, tú no eres así.
No necesitas un séquito de mentiras
y vanidades te adornen,
ni cubrirte con la espuma del mar,
sí las estrellas se convirtieran en tu tiara,
no serías un ápice más bella,
más hermosa que ahora,
que sólo una sábana cubre tu desnudez.

Quédate así, para siempre.
Hermosa y frágil,
con tus ojos cerrados,
soñando,
así, sólo así,

Que el tiempo
no te toque,
que la muerte no te alcance,
que la parca, que destina la fatalidad a los mortales,
no te vea, y sus labios no encuentren los tuyos,
que el ósculo que cierra el contrato del  seol, se quede así,
pendiente.

Sí la mano que rige el destino
pudiera apartarte para mí,
¡Ay de mí! que felicidad,
si pudiera amarte,
Ahora,
Felicidad esquiva,

Muerte sí algún día me la quitas,
vida, sí algún día me la robas,
si algún día, sus labios, no responden mis llamados,

llévame con ella,
llévame con ella, te lo ruego.
Si es necesario, seguiré.
Aún la senda que conduce...
...a mi muerte.