Suele suceder,
las redundancias de palabras
esas cosas que se agolpan en tu garganta
y se atoran allí,
de forma que parece una eternidad,
una eternidad rebundante,
de redundancia,
y podría estar repitiendo lo mismo
(nótese también es redundante)
en forma infinita,
o hasta que mis cuerdas vocales,
mueran o se desgasten al punto
de quedar totalmente mudo.
y mi mente se pregunta,
se resiente.
Hasta cuando durará el suplicio,
de tenerte en mi garganta, vomítala para mí,
para el mundo,
Arrójala de tu espacio, lengua mía.
(Como Silvestre a Piolín, escúpelo lindo gatito)
y de nuevo, me pregunto, de nuevo.
Qué será; ¿Qué tengo?
¿Qué impide que pueda expresarme con
la naturalidad necesaria?,
con la fluidez que escribo estas líneas,
con la rapidez que mis dedos,
maltratan estas teclas.
Así es necesario.
Sentirte...
también a ti,
dueña de mis palabras,
señora de mi mudez,
sueño recurrente,
inconcluso todavía,
¡Cuando terminará la historia de mi vida!,
la misma que se repite,
muere y vuelve a comenzar,
No es necesario adornarte,
llenarte de halagos,
como la novia, que se apronta a
desposarse.
No, tú no eres así.
No necesitas un séquito de mentiras
y vanidades te adornen,
ni cubrirte con la espuma del mar,
sí las estrellas se convirtieran en tu tiara,
no serías un ápice más bella,
más hermosa que ahora,
que sólo una sábana cubre tu desnudez.
Quédate así, para siempre.
Hermosa y frágil,
con tus ojos cerrados,
soñando,
así, sólo así,
Que el tiempo
no te toque,
que la muerte no te alcance,
que la parca, que destina la fatalidad a los mortales,
no te vea, y sus labios no encuentren los tuyos,
que el ósculo que cierra el contrato del seol, se quede así,
pendiente.
Sí la mano que rige el destino
pudiera apartarte para mí,
¡Ay de mí! que felicidad,
si pudiera amarte,
Ahora,
Felicidad esquiva,
Muerte sí algún día me la quitas,
vida, sí algún día me la robas,
si algún día, sus labios, no responden mis llamados,
llévame con ella,
llévame con ella, te lo ruego.
Si es necesario, seguiré.
Aún la senda que conduce...
...a mi muerte.
las redundancias de palabras
esas cosas que se agolpan en tu garganta
y se atoran allí,
de forma que parece una eternidad,
una eternidad rebundante,
de redundancia,
y podría estar repitiendo lo mismo
(nótese también es redundante)
en forma infinita,
o hasta que mis cuerdas vocales,
mueran o se desgasten al punto
de quedar totalmente mudo.
y mi mente se pregunta,
se resiente.
Hasta cuando durará el suplicio,
de tenerte en mi garganta, vomítala para mí,
para el mundo,
Arrójala de tu espacio, lengua mía.
(Como Silvestre a Piolín, escúpelo lindo gatito)
y de nuevo, me pregunto, de nuevo.
Qué será; ¿Qué tengo?
¿Qué impide que pueda expresarme con
la naturalidad necesaria?,
con la fluidez que escribo estas líneas,
con la rapidez que mis dedos,
maltratan estas teclas.
Así es necesario.
Sentirte...
también a ti,
dueña de mis palabras,
señora de mi mudez,
sueño recurrente,
inconcluso todavía,
¡Cuando terminará la historia de mi vida!,
la misma que se repite,
muere y vuelve a comenzar,
No es necesario adornarte,
llenarte de halagos,
como la novia, que se apronta a
desposarse.
No, tú no eres así.
No necesitas un séquito de mentiras
y vanidades te adornen,
ni cubrirte con la espuma del mar,
sí las estrellas se convirtieran en tu tiara,
no serías un ápice más bella,
más hermosa que ahora,
que sólo una sábana cubre tu desnudez.
Quédate así, para siempre.
Hermosa y frágil,
con tus ojos cerrados,
soñando,
así, sólo así,
Que el tiempo
no te toque,
que la muerte no te alcance,
que la parca, que destina la fatalidad a los mortales,
no te vea, y sus labios no encuentren los tuyos,
que el ósculo que cierra el contrato del seol, se quede así,
pendiente.
Sí la mano que rige el destino
pudiera apartarte para mí,
¡Ay de mí! que felicidad,
si pudiera amarte,
Ahora,
Felicidad esquiva,
Muerte sí algún día me la quitas,
vida, sí algún día me la robas,
si algún día, sus labios, no responden mis llamados,
llévame con ella,
llévame con ella, te lo ruego.
Si es necesario, seguiré.
Aún la senda que conduce...
...a mi muerte.
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